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Sinopsis: Un paisaje lleno de maldiciones y endogamias en el que la pobreza adquiere lógica. Todo está embrujado, porque todo está ritualizado por movimientos que paran el tiempo. Los protagonistas son – tierra, sangre, fertilidad, el simbolismo con vetas místicas, la herencia de lo Céltico, las reminiscencias de lo matriarcal, la incapacidad del ser humano de interpretar el destino, crear el futuro, romper los moldes del estereotipo creado por él mismo.

Dirección: Irina Kouberskaya

Producción: (Ayuda a la producción del espectáculo) Asociación Bislumbres

Compañía: Tribueñe

Reparto: Irene Polo (La Galana) David García (Anxelo) Chelo Vivares / Matilde Juárez (Mauriña) Fernando Sotuela (Don Pedro Bolaño) Antorrín Heredia / Miguel Ribagorda (El Ciego de Gondar) Badia Albayati (La Moza del Ciego) Nereida San Martín (Doña Isoldina) Carmen Rodríguez de la Pica (La Navora) Mª Luisa Gª Budí (Juana de Juno) Matilde Juárez (Mozina hilandera) Virginia Hernández (Musquilda) María Barrionuevo (La Loca de las Cabras) Miguel Pérez-Muñoz (Malvín, su hijo) Rafael Usaola / José María Ortiz / Edgar Gómez / José Manuel Ramos (Los Foráneos del foral de András) Marina Valverde (La Abuela) Lucinda Usaola (La Ofrecida) Pablo Múgica (Valerio el Pajarito) Jesús Chozas (El Ciego de Flavia) Inma Barrionuevo (Diana de Sálvora)

Escenografía:

Iluminación: Paula Sánchez y Miguel Pérez Muñoz

Movimiento: (Coreografía) Sergey Grytsay

Vestuario: Hugo Pérez de la Pica

Realización de Vestuario: Marimí Sánchez

Espacio Sonoro: (Técnico de sonido): Antonio Sosa

Diseño del Cartel: Paula Sánchez

Fotografía: Laura Torrado

Teatro: Tribueñe

Duración: 2 horas

Género: Tragedia

Web Oficial: El embrujado

 

 

elena

El embrujado es la pieza más larga de las que constituyen el Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte de Ramón María del Valle-Inclán, un conjunto de cinco obras breves que esta temporada la compañía de Tribueñe, bajo la dirección de Irina Kouberskaya, llevó a las tablas del Círculo de Bellas Artes representando todas ellas de manera sucesiva. Las piezas, de forma independiente, han seguido representándose en su habitual sede de la calle Sancho Dávila: el teatro Tribueñe.

En El embrujado avaricia, lujuria y muerte se materializan y entrelazan. Valle otorga a la obra el subtítulo de “Tragedia de tierras del Salnés”. Es esta una tragedia sin héroes, o como el propio Valle-Inclán los clasificaría: héroes vistos desde arriba, seres inferiores al autor, tipos que se construyen a partir de sus vicios sin casi dejar ver sus virtudes: solo los más jóvenes o la loca de las cabras, por su falta de juicio, mantienen su inocencia. Anxelo es, en principio, el personaje embrujado por las malas artes de la Galana. Sin embargo, todos, de un modo u otro, están embrujados,  todos ellos son presa de sus vicios que los esclavizan y llevan hacia un destino ineludible de destrucción. No es la tragedia del héroe o el antihéroe, es la tragedia del entorno en que viven.

En la obra de Valle-Inclán, está muy presente la tradición, lo mítico y su reflejo a través de lo simbólico. Sus acotaciones buscan crear esa especie de sensación de ensoñación donde lo mágico se mezcla con lo grotesco, para llegar al esperpento. Y, este montaje de Tribueñe es prueba una vez más de la buena ejecución de su directora, Irina Kouberskaya, y de su capacidad para sentir, interpretar y trasmitir la simbología de la tragedia, y del teatro en general.

Está concebida como una obra coral, y así se ha querido mantener en este montaje donde no dejan de sorprender las escenas multitudinarias y el entrar y salir de los veintidós actores que participan, algo muy destacable teniendo en cuenta las tendencias contemporáneas siempre reductoras.

La escenografía es mínima, casi inexistente, solo el efecto del río en el proscenio. Contribuyen a la creación del espacio los propios actores portando por ejemplo cañas y remos en el segundo acto que simulan el bosque, o la propia iluminación, que favorece ese halo de ensoñación casi mágica que envuelve a la obra. El segundo acto quizás sea el más conseguido, el más sugerente y donde Rosa Galans (Irene Polo) cobra una mayor fuerza, un personaje clave en la obra y muy bien interpretado y caracterizado por la actriz Irene Polo. También interesante y sugerente resulta el ánima en pena que, enredado en su propia red de pecados, vicios o embrujos, vaga sin rumbo, introduciendo al espectador la figura de Anxelo (David García), un personaje que presenta poca elocuencia al hablar, sentencias vagas pero muy evocativas y que favorece el ambiente mágico y siniestro de la tragedia.

El resto de la obra y de los actores también están a la altura aunque es cierto que en algunos momentos muy concurridos el escenario quedaba pequeño dificultando un poco la limpieza de los movimientos en el espacio.

Sin duda, estamos ante una buena muestra del teatro de este autor, un montaje que, junto a las otras piezas del Retablo, merecería tener una mayor difusión dentro del panorama teatral.

 

Elena Martínez Moriel, ITEM

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado, Pandora Magazine, “Una obra coral llena de personajes y símbolos”

 

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Teatro Tribueñe – El embrujado, de Valle-Inclán

 

 

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