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Autoría: Lope de Vega

Versión: Eduardo Vasco

Dirección: Eduardo Vasco

Producción: Noviembre Compañía de Teatro

Reparto: Daniel Albaladejo, Arturo Querejeta, Fernando Sendino, Rafael Ortiz, Isabel Rodes, Elena Rayos, José Vicente Ramos, Charo Amador, Antonio de Cos

Escenografía: Carolina González

Iluminación: Miguel Ángel Camacho

Vestuario: Lorenzo Caprile

Vídeo Promocional: El caballero de Olmedo

Teatro: Teatro de la Comedia

Género: Comedia

Fecha del Estreno: 15/03/2018

Web Oficial: El caballero de Olmedo

 

 

 

Con una escenografía austera, sombría y gris, Noviembre Compañía de Teatro pone en escena esta tragicomedia de Félix Lope de Vega, que materializa con nitidez su preceptiva dramática, en tanto que no solo mezcla lo cómico y lo trágico, sino también otros elementos como la presencia simultánea de la nobleza y el vulgo, con un criado gracioso como confidente del galán protagonista; la combinación de lenguajes, tanto elevado y culto como popular, llano y hasta vulgar; o la polimetría del verso, entre otros motivos. Considerada por Menéndez Pelayo como una comedia sobre historia y leyenda españolas, lo cierto es que en ella prevalece lo trágico, con la muerte poco ejemplar con la que concluye la obra, como han destacado estudiosos como Ynduráin o Lázaro Carreter.

 

Si bien la trama se desarrolla en un ambiente caballeresco, galante y en cierto modo costumbrista, el verdadero detonante del conflicto tiene lugar al final de la tragedia, en la que los presagios y presentimientos, de nuevo sombríos y grises, que el público ha podido ver en el escenario con anterioridad cobran todo su sentido. Por ello, la propuesta de Eduardo Vasco parece haber querido partir de este oscuro desenlace, de manera que el amor y la muerte se tiñen de claroscuros, a modo de inevitable fatalidad.

 

Por otra parte, la actualidad de la obra tiene que ver con su temática, como el propio Vasco ha explicado: la puesta en evidencia del carácter atávico español, cargado de envidia y desprecio hacia lo foráneo, por un lado; y, por otro, el divorcio entre lo nacional y lo extranjero, que nunca debió existir. De este modo, la inclusión de El caballero de Olmedo en la programación de Teatro de la Comedia no solo viene justificada por la época en que fue escrita y representada, sino también, y muy especialmente, por ese deseo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico de actualizar los dramas y ponerlos en escena por su significación vigente para el público del siglo XXI. 

 

Por lo demás, en mitad de esa vorágine de versos declamados frenéticamente y de raudos movimientos de los actores, ante los que Teatro de la Comedia suele colocar al espectador con frecuencia, se agradece en este caso el recitado pausado de los versos, los silencios y las transiciones melódicas, la importancia dada a la plasticidad de la palabra y a la fuerza dramática del gesto, y esa desnudez correlativa de la escenografía de la que venimos hablando. Un trabajo, en definitiva, que busca como resultado la precisión y el matiz en lo formal y en el fondo la evidencia de lo sórdido y aciago del destino español.   

 

Miguel Ángel Jiménez Aguilar, UNED

 

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