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Sinopsis: : Pedro Crespo, elegido alcalde de Zalamea en el transcurso de la obra, se entera de que su hija Isabel ha sido secuestrada y violada por el capitán don Álvaro de Ataide, a quien había hospedado en su casa, cuando el ejército regresaba de una campaña en la guerra con Portugal. En su intento de recuperar la honra perdida, Pedro Crespo propone al militar la concertación de una boda con su hija, pero este la rechaza por su condición de villana. Ya alcalde, decreta que el capitán se condenado a una muerte deshonrosa en el garrote vil. Finalmente, el Rey Felipe II se muestra conforme con la actuación del agraviado y lo nombra alcalde perpetuo de la villa.

Autoría: Calderón de la Barca

Versión: Álvaro Tato

Dirección: Helena Pimenta

Producción: CNTC

Compañía: Compañía Nacional de Teatro Clásico

Reparto: David Lorente, Pedro Almagro, José Carlos Cuevas, Clara Sanchis, Jesús Noguero, Óscar Zafra, Francesco Carril, Álvaro de Juan, Alba Enríquez, Nuria Gallardo, Carmelo Gómez, Rafa Castejón, Joaquín Notario, Egoitz Sánchez, Alberto Ferrero, Jorge Vicedo, Karol Winsniewski, Blanca Agudo

Escenografía: Max Glaenzel

Iluminación: Juan Gómez-Cornejo

Movimiento: Nuria Castejón

Vestuario: Pedro Moreno

Fecha del Estreno: 3 de Enero 2017

Teatro: Teatro de la Comedia

Sala: Principal

Duración: 1 hora y 40 minutos

Género: Drama

Web Oficial: Compañía Nacional de Teatro Clásico

Entrevistas y reportajes:

Compañía Nacional de Teatro Clásico: “El alcalde de Zalamea, CNTC (2015) Helena Pimenta y Carmelo Gómez comentan el montaje”

Europa Press: “'El alcalde de Zalamea' regresa hoy al Teatro de la Comedia”

Cadena Ser: “El alcalde de Zalamea abre el telón del 39 Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro”

 

La Compañía Nacional de Teatro Clásico decidió reponer la comedia calderoniana El alcalde de Zalamea, sin duda una de las cumbres del teatro español del Siglo de Oro, tras el éxito de crítica y público que obtuvo en el propio Teatro de la Comedia en el último trimestre de 2015, así como en la gira que emprendió posteriormente, en el primer semestre de 2016, por diferentes teatros de la geografía nacional y en Bogotá.

De nuevo la versión que ofreció la CNTC de esta obra maestra pasó por un ejercicio de condensación y respeto al texto original, pues una vez más supo entender que en él, tanto en el texto como en el subtexto, se hallan todas las claves dramáticas y escenográficas posibles, así como la carga de contradicciones que presenta cada uno de los personajes a la largo de la acción dramática.

Los elementos escenográficos se ofrecían al espectador de forma depurada, de tal manera que no distrajeran su atención del texto, más bien lo enriquecieran, sobre todo en cuanto a su espectacularidad e intensidad dramática, destacando la adscripción a la época de muchos de los elementos que lo componen, pero también su modernidad.

De la comedia, cuyo protagonista, Pedro Crespo, simboliza la mesura y el equilibrio humanos, se ha destacado que posee una extraordinaria calidad dramática y literaria, gracias entre otras razones a la individualización de los personajes, la economía de medios y la armónica dosificación de la tensión dramática. Ingredientes todos estos que estuvieron muy presentes sobre el escenario, entre ellos la idea de colectividad del pueblo, la unión de los villanos en una empresa común, la misma que emprende un hombre noble de corazón, donde Calderón parece decirnos que debe habitar la verdadera nobleza, al que injusta y cruelmente se le ha privado de su honor.

Con una experimentada y sabia dirección, la de Helena Pimenta, una dramaturgia respetuosa y hábil, la de Álvaro Tato, una coreografía, escenografía, iluminación y vestuario muy cuidados y acertados, en los que las ideas de violencia, indefensión y justicia campeaban aquí y allá, a través de estructuras en forma de gradas, gruesas paredes que solo la máxima autoridad podía romper desde la brusquedad y la rabia, manchas de sangre, sudor y lodo en los tejidos, luchas de esgrima como única y desesperada solución a los conflictos…, con todo ello, podría decirse que el espectáculo fue total. Con ello y, por supuesto, con un Carmelo Gómez entregado con ardor a la interpretación de un personaje en el que dejaba patente que creía, y con el resto del elenco, que formó un coro conmovedor de pobres gentes y otro de personajes a los que el poder los ha abocado a la ruindad.

Miguel Ángel Jiménez Aguilar

SELITEN@T

Antonio Hernández Nieto, Huffington Post, «‘El alcalde de Zalamea’: Carmelo Gómez, ¡menudo alcalde!»

Javier Vallejo, El País, «No hay dudas con Calderón»

Álvaro Vicente, Godot, «Helena Pimenta inaugura el Teatro de La Comedia tras 13 años de obras con un texto de Calderón»

Aldo Ruíz, El Teatrero, «Imponente Carmelo Gómez en un vibrante Alcalde de Zalamea»

Marcos Ordóñez, El País, «Un ‘western’ extremeño (y áureo)»

Sonia Ávila, El Periódico, «El Lliure dirime el conflicto clásico entre poder y dignidad»

El alcalde de Zalamea’: Carmelo Gómez, ¡menudo alcalde!

Antonio Hernández Nieto

Huffington Post

Helena Pimenta inaugura el Teatro de La Comedia tras 13 años de obras con un texto de Calderón

Álvaro Vicente

Godot

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