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Sinopsis: Después de escuchar la explicación sobre el cuadro Descendimiento de Van der Weyden por parte de Ada Salas y verlo expuesto en el Museo del Prado, surgió el deseo de trabajar sobre el texto de Salas y pensar en la posibilidad de llevarlo a la escena. No montarlo, ni tampoco ponerlo en escena; solo llevarlo, cuidarlo en su camino hacia la escena, trasportarlo hasta ella. No hacerlo teatro, teatralizarlo. Tampoco explicarlo, ni buscar en él una narración lineal determinada. Solo, y no es poco, darle sentido en la escena. Sentido, como dice Ada Salas: “Un sentido que no tiene nada que ver con la racionalidad, sino con ser: decirlo es hacerlo ser, eso es todo.”

Dramaturgia: Ada Salas, Carlos Marquerie; y Elena Córdoba, Cecilia Molano, Niño de Elche.

Dirección: Carlos Marquerie

Producción: Teatro de La Abadía

Ayudante de producción: Fernando Valero

Reparto: Clara Gallardo, Lola Jiménez, Carlos Marquerie, Niño de Elche, Fernanda Orazi, Joaquín Sánchez Gil y Emilio Tomé

Escenografía: Carlos Marquerie

Iluminación: Carlos Marquerie

Vestuario: Cecilia Molano

Música: Niño de Elche

Teatro: La Abadía

Sala: Juan de la Cruz

 

Reseña teatral de Descendimiento

José Gabriel López Antuñano

El espacio del teatro de La Abadía se organiza de modo circular, con el centro de la hipotética circunferencia, situada en la vertical de la pequeña cúpula de la sala Juan de la Cruz. La propuesta comienza con la muestra al público de una “réplica” del cuadro de Van der Weyden, recientemente restaurado en el Museo del Prado y una breve explicación de este. Como es conocido se trata de una de las obras maestras de la pintura flamenca, donde además del colorido, destaca por la composición y el paralelismo que se observa entre la figura de Jesucristo yacente y la de su madre, la Virgen, desmayada de dolor. El texto se centra en el sufrimiento de María y el sentimiento de compasión que produce en los tres artífices de este espectáculo, Salas, el Niño de Elche y Marquerie, como era la intención del pintor. El dolor compartido es el motor de esta creación autorreferencial, donde los tres creadores mencionados y el marionetista, David Benito, intentan mostrar ese dolor compasivo que sienten ellos y, durante el espectáculo, transmitirlo al público.

Se yuxtaponen la palabra, el canto, los silencios y la plástica en una sucesión de escenas estructuradas de manera fragmentaria, que buscan de modo sinestésico compartir el sentimiento del dolor. Las palabras enlazan un discurso nada racional pero que busca la remoción del espectador; que se dice con una cadencia rítmica que busca la seducción compasiva. El canto asimismo se orienta en la misma dirección. La luz, los objetos, los cuerpos de los intérpretes y la gran gasa que pende del techo hasta quedar a cierta altura, pero próxima al área de actuación, intenta crear unas atmósferas, que deslocalicen al espectador del hoy y ahora y le sumerjan en otra dimensión. Además, una reproducción con marionetas de un descendimiento (con las figuras centrales), donde el Cristo baja desde el centro de la cúpula, se propone contribuir a crear ese ambiente evanescente para la transmisión del dolor compartido.

            La propuesta arranca sumergiendo al espectador en ese lugar no físico que pretenden los creadores; sin embargo, el espectáculo conforme avanza se torna más narrativo y pierde el impulso inicial. Se echa en falta la construcción de una dramaturgia sensorial para recorrer el mapa de emociones dolorosas que pretenden. La larga escena de las marionetas, bien accionadas, en la mitad de la propuesta pesa en exceso y a partir de ese momento la magia se diluye, aunque intenta remontar con la proxemia de los intérpretes en el área de actuación, inmersos en un espacio sonoro. Solo recupera el pulso, próximo al final con una interpretación cantada por el Niño de Elche. Con todo Descendimiento cuenta con momentos felices y un arranque que cautiva emocionalmente a los espectadores.

José Gabriel López Antuñano

Angel Esteban Monje, “Descendimiento”, Kritilo.com

Jose-Miguel Vila, “Crítica de la obra de teatro ‘Descendimiento’: éxtasis estético” Diario Crítico

Javier Vallejo, “Transubstanciación de un cuadro” El País

 

 

“El dolor compartido es el motor de esta creación autorreferencial, donde los tres creadores mencionados y el marionetista, David Benito, intentan mostrar ese dolor compasivo que sienten ellos y, durante el espectáculo, transmitirlo al público.”

José Gabriel López Antuñano

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