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antunanoDos cuestiones previas: Morboria ha sido la única compañía española que recordó a tiempo el quinto centenario del nacimiento de Agustín Moreto y buscó a fondo una comedia para la ocasión, lo que habla con claridad del compromiso de Eva del Palacio, el alma mater, con los clásicos; en segundo lugar, la fidelidad a un modo de hacer teatro que se remonta 33 años atrás, eficaz y conocedor de los espectadores que le siguen.

 

De fuera vendrá quien de casa nos echará es una divertida y complicada comedia, donde se encuentran los clichés del dramaturgo para llegar al público: no faltan enredos, tipos de personajes construidos con pocas pero firmes notas, el figurón que tarda en aparecer pero llega, historias de amores entre damas, galanes y criados, aquí en competencia la dama casadera con un tía viuda que le recluye, y un habilidoso y continuo juego de enredos, donde el espectador sabe más que los personajes, lo que facilita la comicidad. Alguno de los problemas que presenta la comedia de Moreto se encuentran en algunos saltos en el desarrollo de la trama de compleja verosimilitud, la repetición de todos los estándares y menor agudeza e ingenio en la construcción de juegos de palabras que provoquen la risa.

La directora, también coescenógrafa, concibe dos espacios, uno interior y otro exterior con un gran elemento escenográfico giratorio, para mostrar una fachada o las puertas de una casa; unas gradas situadas a derecha o izquierda según el lugar dónde se desarrolle la acción, y una iluminación con mucha claridad concebida en función del género y para focalizar la atención sobre el actor o grupo de actores que sustentan la acción.

 

Como es habitual en la forma de hacer teatro de Palacio resalta y subraya todos los elementos en busca de una mayor comicidad, cuenta bien el argumento con sencillez para mantener la atención del espectador, y explota los enredos hasta casi caer en la caricatura con el ánimo de confundir, sorprender o aprovecharlos para que el público se ría de aquello que intuye va a ocurrir o acreciente la espectativa. La caracterización de los personajes con rasgos muy acusados en vestuario, maquillaje y peinados es una marca de la casa, que en De fuera vendrá… emplea a fondo para llamar la atención sobre los actores en busca de la complicidad del público, para empatizar o rechazar a los personajes, y definir también por lo externo los rasgos caracterizadores. Se apoya en tres resortes más, el ritmo mediante una adecuada complementación entre el verso dicho con rapidez y los movimientos en escena, el tempo rápido, y el subrayado de las acciones cómicas visuales para regocijo del público. La música es un elemento más que cobra su protagonismo en algunas escenas y los bailes resultan vistoso.

 

Algunos problemas derivan de la propia comedia de Moreto, sencilla y previsible, o de la propia dirección. Esta busca más la eficacia y corresponder a un público que sabe qué va a ver, que a la búsqueda de algunos elementos de la comedia que acerquen más los problemas y la crítica a costumbres de la época que Moreto practica mediante la comicidad; otros cuestiones para incluir en el debe se relacionan con la composición de escenas, de modo especial, cuando hay muchos personajes, donde falta perspectiva compositiva y una distribución más armónica y significativa de los personajes en el espacio escénico. Al final muchos aplausos, que también interrumpen en algunos momentos cierres de escenas.

 

José Gabriel López Antuñano, UNIR

 

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