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Título: Contre-jour

Crítica: María García Mayo

Sinopsis: Las personas o los animales, al moverse por una superficie de arena o tierra suelta, dejan huellas. Estas huellas de pies o patas describen lo que hay debajo de estos pies o estas patas, y nos recuerdan el significado original de la palabra coreografía: “escribir con movimiento”. Contre-jour se desarrolla en un banco de arena. Cinco mujeres caminan, corren, saltan y gatean para crear una diversidad de “impresiones” que se van borrando para hacer sitio a nuevos símbolos y nuevas coreografías. Pero también van desapareciendo porque dejar huellas puede ser peligroso: sobre todo al tratar de colarse en la propiedad ajena o intentar cruzar una frontera sin ser vista.

Dramaturgia: Rudi Laermans, Sébastien Hendrickx

Autoría: Kim Amankwaa, Philomène Authelet, Tina Breiova, Noémi Devaux, Aymara Parola

Dirección: Maria Ferreira Silva, Anneleen Keppens, Esse Vanderbruggen (ensayos), Esther Maas (directora de compañía)

Producción: not standing, Rinus Samyn, Bram Vandeghinste

Producción ejecutiva: Aïda Gabriëls, Arts Centre Vooruit, Gante (BE), Cirque-Théâtre Elbeuf (FR), Le CENTQUATRE, París (FR), Theater op de Markt, Neerpelt (BE), Theater Freiburg (DE), Charleroi Danse (BE), Lithuanian Dance Information Center, Vilnius (LT), Peeping Tom, Bruselas (BE)

Reparto: Kim Amankwaa, Philomène Authelet, Tina Breiova, Noémi Devaux, Aymara Parola

Iluminación: Harry Cole

Videoescena: Stanislav Dobak

Vestuario: Sofie Durnez

Música: Fabienne Seveillac

Vídeo Promocional: https://youtu.be/yXjaQvryjzM

Fecha del Estreno: 27 de abril 2022

Teatro: Teatros del Canal

Sala: Sala verde

Duración: 65 minutos

Género: Danza

Animales y humanos más cerca que nunca

María García Mayo, alumna del Máster de Teatro y Artes Escénicas UCM

El pasado 27 de abril de 2022 se estrenó en la Sala Verde de los Teatros del Canal el espectáculo Contre-jour, de Alexander Vantournhout y not standing.

La compañía cuenta ya con un recorrido en escena que les ha llevado a los escenarios de gran parte del mundo logrando éxitos allá donde van. Desde su obra Caprices (2014), pasando por otras como Red Haired Men (2018), Screws (2019) o Sneakearms (2021); el último de sus estrenos, VanThorhout (2022) no ha sido más que otro de sus espectáculos performísticos que ha demostrado la fuerza y talento de la compañía, viéndose reflejado en un público satisfecho con cada paso nuevo que ejecutan.

Esta vez, en Contre-jour, durante 65 minutos, cinco mujeres en escena bailaron sobre un escenario de arena creando diferentes huellas, rastros y formas que a su vez fueron borrando para crear otras nuevas.

No les hizo falta más que un terreno para desarrollar su representación. Corrían, andaban, gateaban, bailaban y se ayudaban unas a otras en cada paso realizado. La iluminación se mantuvo en tonos cálidos menos en una ocasión en la que quisieron hacer referencia a la oscuridad de la noche, utilizando un foco blanco pequeño sobre la escena oscura. El vestuario, sencillo y corto, permitió una movilidad total a las actrices, que tenían por delante una agotadora hora sin parar de moverse y realizar acrobacias.

Por su parte, no hubo más música en escena que las propias voces de ellas mismas en tres ocasiones, que interpretaron letras en español a capella (elevando así el nivel de dificultad de la obra teniendo en cuenta que ellas son del norte de Europa).

Las bailarinas hicieron posible que pareciera una coreografía sencilla de ejecutar a pesar de que cada uno de los movimientos suponía una fuerza, una elasticidad y una resistencia muy superior a la habitual.

Contre-jour quiso hacer reflexionar al público sobre temas tan actuales y polémicos como la inmigración, el paso entre fronteras o la invasión del territorio.

La forma en la que cuando una dejaba ciertas huellas en la arena, la otra seguidamente las borraba para realizar las suyas propias, nos hicieron pensar en la manera en la que se ocultan las huellas de algunos grupos de personas y prácticamente se ignora su existencia solo por no proceder de la misma tierra.

La puesta en escena logró los aplausos en pie del público, que fue conocedor de la dificultad tanto del movimiento, como de la voz; y receptor de las distintas emociones que consiguieron transmitir a cada espectador.

Contrareloj, no estar de pie, fransbrood.com

Contre-jour de Alexander Vantournhout, redescenica.com 9/10

 

Las bailarinas hicieron posible que pareciera una coreografía sencilla de ejecutar a pesar de que cada uno de los movimientos suponía una fuerza, una elasticidad y una resistencia muy superior a la habitual.

María García Mayo

Alumna del Máster de Artes Escénicas UCM

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