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Sinopsis: Escenifica el viaje interior de una madre que ha perdido a su hijo cuando llevaba cinco meses embarazada.

Autoría: Claudia Cedó

Dirección: Sergi Belbel

Ayudante de Dirección: Antonio Calvo

Producción: Sala Beckett y Grec 2018 Festival de Barcelona

Reparto: Anna Barrachina, Queralt Casasayas, Vicky Luengo, David Menéndez, Xavi Ricart, Maria Rodríguez

Escenografía: Max Glaenzel

Iluminación: Kiko Planas

Vestuario: Mercè Paloma

Espacio Sonoro: Jordi Bonet

Diseño del Cartel: Javier Jaén

Fotografía: Kiku Piñol

Fecha del Estreno: Madrid 31 enero-16 febrero

Teatro: Valle Inclán

Sala: Francisco Nieva

Duración: 1 hora y media

 

Crítica de Como una perra en un descampado

por Javier J. González-UNIR

Como una perra en un descampado, escrita por Clàudia Cedó, es un magnífico ejemplo de la nueva escritura dramática que están creando jóvenes

generaciones en España. Es una obra que nace en perfecta simbiosis con las tablas. Sergi Belbel acierta en la dirección de e

El espacio escénico de esta pieza es la plasmación del espacio interior de una madre que ha perdido a su criatura tras cinco meses de embarazo. Su vida habita un descampado en el que está echando raíces su memoria que llega a convertirse en la única savia de la que se nutre. Ese descampado está colmado de desperdicios, de residuos, de lo descartado por la protagonista Julia a lo largo de su vida. Un vacío lleno de cosas, una soledad ensordecedora, la huida estática de la manifiesta oscuridad. Escenas que cobran vida a medida que son encarnadas por los actores. Estos se sirven de un código interpretativo que va destruyendo y construyendo miedo y confianza, olvido y reconocimiento.

El juego temporal de lo que podría haber sido es el tiempo en el que se desarrolla la acción. Se presentan dos opciones cuando la vida llega a un callejón: la de empecinarse, mirar hacia delante y, por tanto, quedarse pegado a la pared que cierra el paso; o aquella en la que uno se da la vuelta, rectifica y mira de frente a lo que teme para poder seguir caminando.

La relación del espacio, el tiempo y el núcleo de convicción dramática llena de sentido esta creación teatral y nos ayudan a entender la realidad. Porque como se dice en la obra: en el teatro todo tiene sentido: A lleva a B y entonces C. Esta secuencia es extraña a la vida, que puede llegar a convertirse en un sumidero donde se va depositando todo aquello que rechazamos. Pero incluso en un lugar así, vuelve a emerger la vida: igual que en un solar abandonado crece la hiedra, el árbol aislado, la hierba. Y toda esa naturaleza va abriendo un hueco en la vida habitada. Esa hiedra del descampado va agrietando los muros y se cuela en la realidad. Porque bastan 270 gramos de realidad para existir. Como bastaría un solo gramo. Es en este lugar donde aparece ese hijo perdido, ese hijo del que se escucha el latido del corazón. Porque, al igual que en ese descampado, hay en la vida muchos globos que pueden iluminar desde más alto, pero necesitan que les liberemos del peso que les impiden su ascenso.

Julio Bravo “La Catarsis de un teatro sanador ” ABC

Jose Miguel Vila, “270 gramos de realidad y un dolor inmenso” Diariocritico.com

Marcos Ordóñez “Peligro en la planta 420ª” El País

“La relación del espacio, el tiempo y el núcleo de convicción dramática llena de sentido esta creación teatral y nos ayudan a entender la realidad.”

Javier J González

UNIR

“Todo esto es lujo actoral, pero para despliegue apabullante que brota con pasmosa naturalidad, el de la gran Anna Barrachina, una actriz crecida en la calle, en la comedia melodramática, en la verdad clara. “

Marcos Ordóñez

El País

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