1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando...
Sinopsis: Estamos en Marzo de 1966. Carmen Sotillo acaba de perder a su marido Mario de forma inesperada. Una vez que las visitas y la familia se han retirado, ella sola vela durante la última noche el cadáver de su marido e inicia con él un monólogo; diálogo en el que descubrimos sus personalidades y los conflictos de su matrimonio.

Autoría: Miguel Delibes

Adaptación: Miguel Delibes, Josefina Molina y José Sámano

Dirección: Josefina Molina

Producción: José Sámano

Producción ejecutiva: Nur Levi

Distribución: Pentación Espectáculos

Reparto: Lola Herrera

Escenografía: Rafael Palmero

Iluminación: Manuel Maldonado

Videoescena: Daniel Dicenta

Peluquería: Gema Moreno

Música: Luis Eduardo Aute

Espacio Sonoro: Mariano Díaz

Utilería: Javier Pastrana

Diseño del Cartel: David Sueiro

Fotografía: Daniel Dicenta

Vídeo Promocional: Cinco horas con Mario

Fecha del Estreno: 06/09/2018

Teatro: Teatro Bellas Artes

Duración: 80 min.

Género: Drama

Web Oficial: Cinco horas con Mario

Entrevistas y reportajes:

Entrevista en Atención Obras, Atención Obras (Rtve): “Lola Herrera vuelve a pasar cinco horas con Mario”,

Juan Ramón Lucas, Onda Cero: “Lola Herrera: ‘Carmen es el personaje que más me ha dado’ ”

Pablo González Batista, Hoy por hoy (Cadena Ser): “He estado con Mario muchas menos horas de las que la gente se cree”,

Alberto Martínez Arias, El ojo crítico (Rtve): “Cinco horas con Mario. Lola Herrera y Josefina Molina”,

Laura García Higueras, Eldiario.es: “Los políticos nunca han hecho caso al teatro y somos el resultado de ello”

80 minutos con Lola Herrera

Elena Moncayola Santos – Instituto del Teatro del Madrid

 

Desde que Lola Herrera fue Carmen Sotillo por primera vez en 1979, el monólogo dramático llena los teatros cada vez que se produce una reposición. La actriz se ha ganado el respeto y la admiración del público sobre las tablas y los asistentes saben que este es uno de sus grandes papeles. A sus 85 años nadie en la sala duda sobre su poderío en el escenario y todos esperan deseosos a que se abra el telón

 

Empieza la función. Mientras el espectador escucha las conversaciones en off de Carmen Sotillo con los últimos visitantes al velatorio de su marido, a oscuras el telón comienza a abrirse. No cabe duda, quiere estar sola con Mario, aún tienen muchas cosas que hablar. Una vez encendidas las luces, se percibe una escenografía sencilla. Un fondo negro, cuatro sillas repartidas a lo ancho del escenario, un taburete, un pequeño escritorio a la izquierda y la tumba de Mario, en un ligero tono morado, presidiendo el escenario. Allí sentada, Lola, vestida toda de negro, cabello recogido y modestamente maquillada suspirando frente al escritorio con un rosario en la mano.

 

A partir de este momento el público asiste a 80 minutos de monólogo que la actriz dirige de manera excelente. La adaptación guarda a la perfección las preocupaciones sociales, económicas, políticas y morales presentes en la novela. Mientras rememora con Mario algunas vivencias y reflexiona sobre sus vidas, Carmen se pasea por los distintos espacios del escenario, acaricia algunos objetos o se desprende de otros con el objetivo de complementar el largo diálogo con su único interlocutor: el silencio. La interpretación es sublime. La actriz coge de la mano al espectador y lo sumerge en sus pensamientos para descubrir las personalidades tan distintas de los cónyuges y los problemas de su matrimonio. El intimismo con el que manifiesta sus sentimientos y emite juicios que hoy día parecen impensables estremece a los asistentes. El conflicto se centra en el enfretamiento de una mujer de ideas completamente convencionales que nunca han sido entendidas por su difunto marido, el cual poseía la ideología contraria, y a la que nunca ha prestado una mínima atención. Sin coche, sin pasión, sin comunicación, Carmen se refugia constantemente en el recuerdo de la madre, la única que parece haberla escuchado en su vida.  Sin perder el luto, Carmen -o mejor dicho, Lola Herrera- es capaz de introducir contrapuntos cómicos, necesarios para aliviar la tensión de la atmósfera del velatorio.

 

Este intimismo se rompe en los minutos finales. El papel sosegado de la actriz se resquebraja cuando decide revelar al difunto la verdad que lleva guardada durante años. No ha habido en toda la representación un atisbo de llanto por la muerte de Mario, es este el  único momento en el que se percibe el verdadero dolor del personaje. Breve e intenso, un final solemne, una necesidad, la soledad y la culpa en unos instantes y la comprensión de todo el monólogo en un aullido.

 

 

 

 

 

 

Asistimos a una clase magistral de interpretación y buen hacer escénico. Lola Herrera, encarnando a Carmen Sotillo, y Josefina Molina, dirigiendo nuevamente la obra desde su estreno en 1979, firman una pieza detallada, minimalista, llena de tópicos y de manera entrecortada temporalmente, que hace palpitar al público desde el minuto uno.

 

Con un lenguaje y pensamientos que parecen ajenos hoy día iremos descubriendo si Carmen conocía tanto a Mario, y viceversa.

 

A riesgo de parecer reiterativo por la coincidencia con todo aquel que contemple la obra “Cinco horas con Mario” es un documento vivo de la época franquista de los años sesenta del siglo pasado; de las preocupaciones económicas, religiosas, políticas, sexuales y morales entonces imperantes que Miguel Delibes dejó retratadas con nitidez, y que Lola Herrera pronuncia y narra de forma espléndida.

 

Sobrecoge como las realidades más intensas del ser humano florecen y se reconocen a lo largo de la hora y veinte. Realidades complejas que condicionan nuestras vidas: la soledad, la insatisfacción personal, la frustración, la castración emocional o los sueños no cumplidos se concentran en Carmen y su difunto marido, y son expuestas dejando evidencia de la pésima educación y manera de convivir impuesta a la mujer en la época que atañe. Fruto de ello es la cantidad de carencias que sufre el personaje, y estremece la empatía que alcanzaremos con ella a pesar de que represente otro tiempo pasado, pero que aún hoy día pesa en nuestra sociedad, sobre todo la más longeva.

 

Prima la sobriedad en el hecho escénico, afianzada por la tenue luz, y todo es conducido a través de la narración de eventos, percepciones, inseguridades, desvelos, y sucesos de Carmen a lo largo de su vida hasta ese fatídico momento presente en el que se haya.

 

Encaja a la perfección el humor irónico y sarcástico empleado mientras Lola Herrera deambula, se sienta, pasea, y se expresa sin estridencias, con una claridad que hace conectar con lo más verosímil del día a día de cualquier persona.

 

Concluyo estas palabras invitando a ir para no solo reírse con Carmen, sino para también encontrarse con la historia no tan lejana, ni diluida, de nuestro país.

 

Álvaro Chumillas, ITEM

Diego Doncel, ABC: “«Cinco horas con Mario», el idilio sin fin”

Andrés Molinari, Ideal: “Lola Herrera, recital de gran actriz»

-Juan Antonio Díaz, Diario Córdoba: “El encuentro de dos amigas”

Aldo Ruíz, El Teatrero: “Recital de Lola Herrera en ‘Cinco horas con Mario’ ”

José Miguel Vila, Diario Crítico: “ ‘Cinco horas con Mario’: regresan los fantasmas del pasado”

-“Entrevista a Lola Herrera por Cinco horas con Mario 2021”, Revista teatros

-“Entrevista a Lola Herrera”, De vuelta RNE 5

-Diego Costa, “Cinco horas con Mario: el reclamos y el espejo”, Cinema Gavia [9/10]

-José Carlos Sorribes, “Clase magistral de Lola Herrera”, El periódico [8/10]

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=_Lw7ZGY3BhA&ab_channel=Pentaci%C3%B3nEspect%C3%A1culos

«Breve e intenso, un final solemne, una necesidad, la soledad y la culpa en unos instantes y la comprensión de todo el monólogo en un aullido.»

 

Elena Moncayola

Instituto del Teatro de Madrid

«Ochenta inolvidables minutos es lo que dura el recital de Lola Herrera sobre las tablas del Reina Victoria…»
Aldo Ruiz

El teatrero

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Logo