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Sinopsis: Testimonios sobre la guerra de la Malvinas de seis excombatientes (tres argentinos y tres ingleses (antes, durante y después de la guerra de las Malvinas).

Autoría: Lola Arias

Dirección: Lola Arias

Producción: Sofía Medici y Luz Algranti

Reparto: Lou Armour, David Jackson, Gabriel Sagastume, Rubén Otero, Sukrim Rai y Marcelo Vallejo.

Escenografía: Mariana Tirantte

Iluminación: David Seldes

Videoescena: Martín Borini

Vestuario: Andrea Piffer

Música: Ulises Conti.

Espacio Sonoro: Ernesto Fara

Vídeo Promocional: Campo minado

Fecha del Estreno: 23/11/2018

Teatro: Teatros del Canal

Duración: 1hora y 40 minutos

Género: Drama

Web Oficial: Campo minado

 

antunano 

Un espectáculo de teatro Documento sobre la guerra de las Malvinas de 1982, alimentado más por la memoria de antiguos combatientes que por la investigación, aunque existe. Esta diversa procedencia informativa contrasta cuanto relatan al público los seis actores. La propuesta se divide en tres partes: la decisión del General Galtieri de invadir las islas con la correspondiente repercusión entre los voluntarios argentinos y la reacción de Margaret Thatcher con el envío de la armada; los combates en las Malvinas; y las consecuencias psíquicas de los supervivientes (depresivas unas, trastornos de carácter otras, y unas terceras de cambios de comportamiento). 

 

Para unos este documento servirá para conocer una anécdota histórica, desgraciadamente con víctimas; para otros el recuerdo de una guerra absurda y desproporcionada, porque aquellos que fueron a las Malvinas (y sobre todo la cúpula militar) ya conocía la derrota, una vez que la armada inglesa arribara. Para unos y otros espectadores, temas comunes: el recuerdo, guardado en la memoria se desfigura según la personalidad del individuo, su procedencia social o nacionalidad (así lo manifiestan las distintas percepciones de un mismo acontecimiento que guardan los actores-relatores); el absurdo de una guerra desigual, que mueve a la compasión, al enfado por la utilización de vidas humanas para fines personales (la perversa táctica del gobernante acorralado por la disidencia, acallar las protestas con la unión del pueblo en torno a un enemigo externo); y la falta de preparación, ni los argentinos tenían el equipamiento y la instrucción necesaria, ni los ingleses conocían el terreno y cuantos combatieron lo hicieron en condiciones físicas lamentables.

 

Detrás de la descripción se aprecia una clara crítica política, hacía Argentina por la utilización de la unión del pueblo cuando la dictadura militar se resquebrajaba; hacia el Reino Unido, porque Thatcher aprovechó la popularidad de la guerra ganada para utilizar idéntica mano dura y solventar problemas relacionados con la reconversión minera y el cambio de sistema productivo. Pero más allá de esta crítica que late y que se explicita en las últimas escenas, interesa la crítica latente, que se percibe en el trascurso del espectáculo. Acierta Arias, cuando escoge seis personajes con una diferente tipología y cada uno desde su perspectiva (y con sus recuerdos) cuenta lo ocurrido con un denominador común, el combate real con carencia de información. Asimismo, es demoledora en la exposición de las consecuencias psíquicas que sufrieron todos. La censura está y el acierto también con la exposición de los hechos con aparente objetividad, asepsia y sin didactismo, cada espectador extraerá sus consecuencias.

 

La escenificación del espectáculo se apoya en los testimonios, breves, concisos e incisivos de los intérpretes: la labor de dramaturgia está muy medida en los parlamentos, resulta muy ágil en la sucesión de situaciones personales que cuentan lo ocurrido, y define con nitidez los tipos, sin entrar en motivaciones psicológicas. Esta construcción proporciona un tempo vivaz y un cierto distanciamiento, que favorece la propuesta, porque la rapidez es tal que no permite la empatía. Al mismo tiempo, lo incisivo de las relaciones posee la suficiente capacidad de penetración para que el espectador continúe pensando en el espectáculo, una vez bajado el telón. La sencillez preside la puesta en escena, dos grandes paneles en ángulo, que recoge a los actores en sus exposiciones, y que sirven como fondo de proyección de imágenes que complementan el discurso sin redundar en los argumentos. La iluminación se centra en esta área de actuación escénica, y gradúa y concentra su potencia en función de la proyección o no de los vídeos. En resumen, un espectáculo de teatro testimonio, basado en la memoria, con lenguaje depurado y contemporáneo e incorporación de medios escenotécnicos que ayudan a la narratividad escénica.

 

José Gabriel López Antuñano, UNIR

Federico Zurita Hecht, Hiedra: “Campo minado: un fragmento de la historia”

 

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