1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 4,00 de 5)
Cargando...

Sinopsis: La cotidianidad hecha tragedia y la tragedia elevada a su expresión poética, han sido los vectores de nuestro trabajo sobre el texto de Lorca. Concebimos esta obra como un acto sacerdotal, levantando el inmenso mundo simbólico de Lorca. Cuando se tambalea el modelo de coexistencia en el mundo entero, cuando en cada individuo empieza a tambalearse su propio argumento de vida, los poetas levantan la cabeza y riegan con su conciencia avanzada el disecado hueco del alma. Tratamos de ser consecuentes con los retos de este tiempo y asumir, como dijo el poeta, la geometría del único mapa genético grabado en la sangre de todos. Irina Kouberskaya)

Autoría: Federico García Lorca

Asesoría Literaria:

Dirección: Irina Kouberskaya

Producción: Tribueñe S.L.

Reparto: Mª Luisa Gª Budí (Madre) Miguel Pérez-Muñoz / Zalo Calero (Novio) Nereida San Martín / Matilde Juárez (Novia) José Luis Sanz (Padre) Chelo Vivares / Alejandra Navarro (Criada) David García (Leonardo) Irene Polo (Mujer de Leonardo) María Barrionuevo (Suegra) Inma Barrionuevo (Vecina/Muerte) Candela Pérez / Badia Albayati (Muchacha/Luna) Eduardo Pérez de Carrera (voz bosque/mantras)

Escenografía: Eduardo Pérez de Carrera

Construcción de Escenografía: Taller artesano

Iluminación: Eduardo Pérez de Carrera/ (técnico de iluminación y sonido: Paula Sánchez)

Vestuario: Ana Moreno

Espacio Sonoro: Miguel Pérez-Muñoz, Jesús Ortiz, Irina Kouberskaya

Teatro: Teatro Tribueñe

Duración: 2 horas

Género: Tragedia

Festivales: Festival Internacional de Teatro “Butrinti 2000”, Albania, 2016 I Festival Me vuelves Lorca, 2015 Teatro Gubernamental Fontanka, San Petersburgo, 2015 XXXV Festival de Teatro, Ciudad de Palencia 2014

Web Oficial: Bodas de sangre

Entrevistas y reportajes: El Cultural, “Irina Kouberskaya: No podemos acomodar los clásicos a nuestra ignorancia”

 

elena

Irina Kouberskaya dirige Bodas de Sangre de Federico García Lorca en el teatro Tribueñe. La directora crea un nuevo código simbólico con el que se intensifica el valor ritual de la tragedia y, por ende, el regreso a los orígenes de este género. Pone en escena el poema trágico de Lorca desde la solemnidad de una celebración religiosa. La luz del teatro se apaga y el público queda envuelto por unos mantras al tiempo que una tenue iluminación deja entrever un séquito de monjes con túnicas oscuras que avanzan a través del patio de butacas hasta llegar al escenario donde unas tumbas simulan la puerta de entrada a un templo. Con este inicio quedan definidos los dos elementos clave de la obra: la tragedia como rito y la muerte, motor de esta tragedia.

Aun respetando el texto casi en su totalidad, esta estética encaja completamente con la tragedia lorquiana, enfatizándose el valor poético y simbólico del lenguaje en concordancia con los nuevos códigos aportados por escenografía, vestuario e iluminación.

En el texto de Lorca, la sangre es un elemento conductor presente desde el inicio en su doble sentido: la sangre por los lazos familiares y la sangre derramada por los muertos de la familia del novio a los que la madre no puede olvidar. Así pues, destaca la presencia del rojo del vestuario y la escenografía en conexión con esta y del negro en contraste con el rojo. El binomio rojo-negro solo es roto por el blanco del vestido de la muchacha joven y la luna, vestida de monja, dentro de la estética de lo ritual-religioso, interpretadas ambas por Badia Albayati quien demuestra una gran habilidad interpretativa (personajes otras veces interpretados por Candela Pérez).

El montaje enriquece su valor simbólico a través de diversos elementos como el juego escenográfico con los ataúdes. Sobre ellos, la madre y el novio hacen su vida cotidiana, remarcando la presencia de la muerte en la familia y en el hogar.

La iluminación a manos de Eduardo Pérez de Carrera y el espacio sonoro de Miguel Pérez-Muñoz, Jesús Ortiz e Irina Kouberskaya son esenciales para la creación del ambiente de solemnidad y recogimiento que se busca y que requiere, muy necesariamente, la complicidad de un público que respete el silencio y se implique, lo que, por desgracia, no siempre ocurre.

El elenco de actores es abundante y maneja un código de interpretación algo desnaturalizado lo que conecta con el carácter artificial del rito, hecho que no evita la implicación del público en el mismo. La función coral y las partes en verso recitadas por la muchacha/luna que juega con unos muñecos sobre una maqueta refuerzan la idea del hombre en manos de un destino y unas fuerzas naturales que lo manejan a su antojo. Quizás, en la última parte, la obra pierde fuerza y puede resultar algo lento el camino hacia el final de la misma, más por el propio texto o decisión de dirección que por la interpretación actoral que es bastante buena en su conjunto.

Resulta una apuesta acertada y diferente que permite acercar al público a la parte más lírica de Bodas de sangre recogiendo, además, la esencia de la tragedia lorquiana: su carácter simbólico, ritual y catártico.

Elena Martínez Moriel, ITEM

 

 

Juan Ignacio García Garzón, ABC, “Dos bodas de la misma sangre”

La Razón, “García Lorca, entre Almería y la India”

Estrella Savirón, A golpe de efecto,Bodas de sangre, un intenso drama lorquiano que mantiene intacto el spíritu del autor”

Iria F. Silva, Hoyenlacity.com, “Bodas de sangre, en el teatro Tribueñe: Lorca cien por cien”

Santiago Martín Bermúdez, Scherzo, “Hay talento en Madrid, 3: Bodas de sangre, en la Sala Tribueñe”

Tragycom, “Sorprende el cosmopolitismo de este montaje”:

«Seguro que muchos de ustedes lo han pensado alguna vez: ¿qué habría sido de Lorca si no hubiera muerto tan pronto?…»

Iria F. Silva

Alfa y Omega

«Federico García Lorca compuso con los ecos de historia real una tragedia andaluza…»

Juan Ignacio García Garzón

ABC

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Logo