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Sinopsis: Un lugar idílico para el ocio y el descanso de las clases medias convertido en un territorio recargado de misterios, aventuras y otras circunstancias que colocan a un matrimonio con hermana de ella y una jovencita ávida de experiencias que le proporcionen sensaciones fuera de su acomodado mundo pequeño burgués en un espacio y un tiempo para narrarnos una historia que parece una sucesión de mentiras verdaderas que acaban convirtiéndose en una verdadera mentira. Si aparentemente parece que los cuatro personajes están esperando el momento de declarar para ponerse de acuerdo en un accidente de coche, al final nos queda la duda si están esperando no para un juicio, sino para el juicio final, porque la incertidumbre se nos va dosificando y no sabemos si está muertos. El realismo se cruza con el terror fantástico. Los personajes van de la concreción al desvarío, la situación es única, y la escenografía parece en construcción, es decir estamos frente a una rareza, pero los personajes son identificables, la situación, es comprensible, el lenguaje empleado absolutamente cotidiano, cercano y de perfil populista, y todo ello, sin alardes, van tejiendo un manto de intenciones y de lecturas que se agrandan y resumen un mundo más imaginado que tangible. ¿Es precisamente lo inverosímil lo que atrae o por el contrario se trata de una identificación pasiva con los personajes? ¿Se puede dar en un espacio tan reducido una infidelidad entre cuñados, un robo, un alivio de la cornuda, una joven que se prostituye por afición, un posible crimen? ¿Y todo haciéndonos reír? Pues, esto es lo que hay, lo que parece suceder. Los ingredientes son un texto eficaz y un buen reparto donde Carmen Machi vuelve a dejar constancia de su calidad interpretativa y a partir de ese puntal, el resto funciona a la perfección. Al acabar nos damos cuenta de que hemos estado metidos en una historia delirante que nos retrata. O no. Carlos Gil

Autoría: Ernesto Caballero

Dirección: Ernesto Caballero

Ayudante de Dirección: Susana Hernández

Coordinación técnica:

Distribución: Concha Busto

Reparto: Carmen Machi, Vicente Díez, Marisol Rolandi y Eva Santolaria

Escenografía: José Luis Raymond

Ayudante de Escenografía: Alicia de Miguel

Construcción de Escenografía: Pinto´s

Iluminación: Xabi Pastorius

Videoescena: Josué Manzano

Vestuario: Sol Curiel

Espacio Sonoro: Xabi Pastorius

Diseño del Cartel: Marta Vega Avelaira

Fotografía: Marta Vega Avelaira

Fecha del Estreno: 24 de noviembre de 2006

Teatro:

Duración: 90 min

 

Auto: Confesiones y una colisión automovilística

María Bueno Cebollada – Máster en Teatro y AAEE UCM 

Auto, obra escrita y dirigida por Ernesto Caballero, estrenada por primera vez en 1994 en la sala Olimpia de Madrid, cuenta la historia de tres domingueros y una joven autoestopista que se ven envueltos en un accidente automovilístico. En este caso, la crítica va a tratar de la obra estrenada en el 2006 y producida por el Teatro el Cruce.

Cuatro personajes aparecen sentados en unos asientos de una sala de espera. Los cuatro tiene una citación del juzgado debido a un accidente. Una vez van intercambiando su parecer sobre su culpabilidad o inocencia en el suceso, nos enteramos de que un conductor de camión “les envistió por detrás”. El funcionamiento de esta obra radica en la dosificación de la información de cara al público: Se van aportando datos que van ayudando a entender parte de lo ocurrido, pero vuelven a emerger nuevas incógnitas. De esta forma, no es sorprendente que la obra se llame Auto y que vayamos conociendo los nuevos aportes de los personajes como si de un juicio se tratase: interrogatorio de unos hacia otros, declaraciones.

En lo que a temática se refiere, tres domingueros y una chica joven van desenterrando problemas tan comunes en la sociedad actual que están ligados a una falta de comunicación en las relaciones personales. La actriz Eva Santolaria interpreta a una joven que se revela ante unas figuras parentales que describe como ausentes. De esta manera, se dedica a alejarse de la vida privilegiada que sus padres esperan de ella. Por otro lado, el matrimonio ficticio formado por Carmen Machi y Vicente Díez no atraviesa por sus mejores momentos y la hermana de ésta, encarnada por Marisol Rolandi, es una mujer que cubre sus carencias emocionales dando gran importancia a su apariencia física. Todos tienen secretos que van saliendo a la luz a medida que va avanzando la obra y que van dejando al público estupefacto ante la complejidad de las relaciones humanas y la vulnerabilidad de los individuos ante su propio sufrimiento.

En conclusión, Auto representa una realidad oculta dejando claro que lo que se ve no es más que la punta del iceberg de los diferentes problemas que rodean a los cuatro personajes unidos, irónicamente, por la colisión trasera de un camión. Resulta cómica la forma en que estos personajes terminan ligados los unos a los otros por un suceso totalmente fortuito, como es un accidente automovilístico, y acaban confesando la verdad oculta existente tras sus acciones.

Carlos Gil Zamora, “Auto/Ernesto Caballero”, Artezblai el periódico de las Artes Escéncinas [8/10]*

Reportaje: “Carmen Machi se sube a las tablas de ‘Auto’ de Ernesto Caballero”, El Confidencial

Reportaje: Marta Conde, “Un sainete moderno al estilo de Calderón”, 20 minutos

 

“En conclusión, Auto representa una realidad oculta dejando claro que lo que se ve no es más que la punta del iceberg de los diferentes problemas que rodean a los cuatro personajes unidos, irónicamente, por la colisión trasera de un camión. Resulta cómica la forma en que estos personajes terminan ligados los unos a los otros por un suceso totalmente fortuito, como es un accidente automovilístico, y acaban confesando la verdad oculta existente tras sus acciones.”

María Bueno

Alumna UCM

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