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Sinopsis: Teatro y Derechos Humanos Compartir Finalizada...and breathe normally (...y respiren con normalidad) “En caso de despresurización, tiren de la mascarilla, colóquensela y respiren con normalidad" ACTIVIDADES: Mesa Redonda Teatro y Derechos Humanos. Con participantes de las compañías del ciclo. Sala Jardiel Poncela. 5 de febrero, 17:00 horas. Descarga el Programa completo del Ciclo. AQUÍ Espectáculo en español y francés (subtitulado). Galería Sinopsis Vuelta a casa a Madrid desde París trayecto aéreo CDG-MAD (debería haber sido BXLMAD, pero ayer reventó el aeropuerto de Bruselas). El pasajero del asiento 7D observa a su alrededor: viajeros solitarios, silenciados quizá por la onda expansiva de las bombas. En el móvil, Google, Facebook y Spotify dejan de funcionar en ‘modo avión’. El despegue es inminente, pero algo va mal, algo no acaba de encajar. Las miradas se vuelven más desconfiadas que de costumbre, la necesidad de hablar brota más urgente que nunca. Y la amenaza de que se repita la masacre va convirtiendo un sencillo regreso en un camino desconocido donde todos tenemos algo que decir.

Dramaturgia: Julio Provencio

Dirección: Julio Provencio y Josete Corral

Producción: (Prensa) Manuel Benito

Reparto: Julio Provencio

Escenografía: Yeray González Ropero

Iluminación: Sergio Torres

Movimiento: Neus Cortès

Videoescena: David Martínez

Vestuario: Yeray González Ropero

Espacio Sonoro: Manu Solís

Fecha del Estreno: 28 de enero 2021

Teatro: Fernán-Gómez

Sala: Jardiel Poncela

Duración: 80 min

 

Reseña teatral de …And breathe normally (…y respiren con normalidad)

Mélanie Werder Avilés – Instituto del Teatro de Madrid

El Fernán Gomez, dentro del ciclo de derechos humanos, programa …and please breathe normally, …y por favor respiren con normalidad, la última creación de Julio Provencio. La sala Jardiel Ponciela se transforma en un vuelo Madrid-París. Se una atmósfera de aeropuerto, de transición, de viaje, que lentamente se torna en el espacio mental donde se suman los recuerdos y deseos del protagonista.

Inicialmente se busca encontrar una complicidad con el espectador tratando la temática del viajero, adentrándose en el mundo aeropuerto, vuelos, control de seguridad, vecinos de viaje, “ventana, pasillo, central”: ¿Cuándo hacer el check-in para poder elegir el mejor asiento?

Tras ese acercamiento, Julio avanza la narración atravesando su doble condición de pasajero en el vuelo presentado, así como la de ciudadano europeo: un individuo fascinado por cómo los atentados hacen tambalear los cimientos de la cotidianeidad europea.

El abanico de recursos estilísticos que arropan la narración genera la atmósfera necesaria para situarse en el punto exacto entre un vuelo físico y mental. Lo acaecido con lo recordado. La escenografía de Yeray González consigue ser todos los aviones en los que nos hemos subido. La iluminación de Sergio Torres enrarece el ambiente somnoliento y anquilosado de los trayectos largos. Los audiovisuales de David Martínez consiguen acompasarse con el espacio sonoro de Manu Solís: el efecto provocado por los mensajes de los seres queridos “vuelve ya”, el entretenimiento telefónico y el personaje de la vecina de asiento. Lo técnico compone signos estilísticos efectivos, que ejercen de sólidos soportes a lo evocado por el protagonista.

La dramaturgia, en un ir y venir de recuerdos – el protagonista estaba cerca de los atentados, vivió esas noches in situ- busca compartir imágenes e hilar reflexiones sobre qué le ocurre a un ciudadano medio que trabaja en cultura cuando vive estos momentos históricos.

A través de la narración directa al público, Julio transmite imágenes muy evocadoras. Se asiste entonces a hordas de militares en la estación de Bruselas, al protagonista entre bambalinas en una función cerca de la sala Bataclan o a un joven europeo leyendo la prensa del día en el avión.

Mala suerte, estados de Facebook, recuerdos de infancia, la relación con los terroristas: ¿Tienen nuestra edad?, ¿Fueron al colegio con nosotros?, el texto deviene en una declamación progresivamente y crítica con la sociedad que le rodea: Rosa Márquez “encadenada”. El bilingüismo de la experiencia aporta un toque de naturalidad a la narración que bordea el cinismo, y tal vez el exceso de visión personal del que parte la obra: “imagino cómo será una obra de esto que estoy viviendo”.

… Y por favor respiren con normalidad es una experiencia alejada de lo extraordinario, un compendio de cotidianeidad, una selección de impresiones que componen y sacuden una sociedad. Se abren a la fantasía y a los miedos más egoístas (deseo de haber vivido una catástrofe).

Gracias a las listas, al wifi, al miedo de lo que pudo haber sido, y a cadenaser.com compartimos unas dudas precisamente de eso, de un individuo, que, como todos nosotros, se ve forzado a respirar con normalidad, eso sí, en un espacio escénico con una atmósfera viva y palpitante.

“El abanico de recursos estilísticos que arropan la narración genera la atmósfera necesaria para situarse en el punto exacto entre un vuelo físico y mental. Lo acaecido con lo recordado. La escenografía de Yeray González consigue ser todos los aviones en los que nos hemos subido. La iluminación de Sergio Torres enrarece el ambiente somnoliento y anquilosado de los trayectos largos. Los audiovisuales de David Martínez consiguen acompasarse con el espacio sonoro de Manu Solís: el efecto provocado por los mensajes de los seres queridos “vuelve ya”, el entretenimiento telefónico y el personaje de la vecina de asiento. Lo técnico compone signos estilísticos efectivos, que ejercen de sólidos soportes a lo evocado por el protagonista.”

Mélanie Werder Avilés

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