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Sinopsis: Quisiera redimir el derecho a la subjetividad, romper estereotipos llamados homosexualidad y crear un himno a la sensibilidad, la estética y el amor. Desde un fragmento de la vida de Marina Tsvetáyeva, una poetisa rusa, con dotes de genialidad, desde escribir el trazo del destino que puso a dos poetisas jóvenes una frente a otra, desde un surgir de encuentro apasionado, químico, físico e intelectual, que potenció de manera sublime la creación de las dos. A los poetas les pertenece esta capacidad extraordinaria de desvulgarizar la cotidianidad, emitir mensajes que elevan el destino del hombre, conduciéndonos al lenguaje de la sensibilidad sabiendo o sintiendo que sólo una sensibilidad desarrollada une a los seres humanos. Marina Tsvetáyeva y Sofía Parnok, han abierto un camino ante el eterno problema social de ocultar la libertad sensorial entre personas del mismo sexo, una posibilidad de encuentro desde la sensibilidad rompiendo las fronteras entre lo físico y lo espiritual, entendiendo que en el ser humano la relación sexual no es un acto intrascendente sino un camino hacia el amor. Irina Kouberskaya

Dramaturgia: Irina Kouberskaya

Autoría: Irina Kouberskaya

Dirección: Irina Kouberskaya

Producción: Tribueñe S.L

Reparto: Rocío Osuna y Catarina de Azcárate

Escenografía: Irina Kouberskaya, Eduardo Pérez de Carrera, Matilde Juárez

Construcción de Escenografía: Taller Artesano

Iluminación: Eduardo Pérez de Carrera y Miguel Pérez-Muñoz

Movimiento: Irina Kouberskaya

Vestuario: Irina Kouberskaya

Música: Músicas populares de comienzo del s. XX de Rusia

Espacio Sonoro: Antonio Sosa y Miguel Pérez Muñoz

Diseño del Cartel: Paula Sánchez

Fotografía: Laura Torrado

Fecha del Estreno: 2017

Teatro: Teatro Tribueñe

Duración: 90 min

Festivales: dFeria – Feria de Teatro de San Sebastián 2020 y V Muestra de artes escénicas Surge Madrid 2018 Festival Surge Madrid 2018

AMIGA

Andrea Hurtado Martínez

En Amiga la poesía inunda la escena. Es un montaje del Teatro Tribueñe creada y dirigida por Irina Kouberskaya que continúa dentro de su programación y volverá a representarse en su mismo espacio el viernes 16 de abril. Inspirada en la obra y vida de la poeta rusa Marina Ivánovna y la escritora Sofía Parnok. Kouberskaya reconstruye un fragmento de lo que pudiera haber sido el romance que vivieron ambas. El relato está contando desde las vivencias de Marina, y ocurre después de la Revolución Rusa. La composición de todos los elementos en el escenario junto con la interpretación de las actrices (Rocío Osuna y Catarina de Azacárate) resulta un relato casi alegórico. La representación se nos muestra pareciéndose a una ensoñación.

La estructura del espectáculo se divide en varios cuadros: la apetencia de Marina por escribir poemas desde otro lugar, el encuentro de ambas, el romance y, por último, la despedida. Entre medias suceden múltiples espacios. Conocemos otros personajes que aparecen de manera simbólica. Somos testigos de las coreografías que ocurren entre las dos amantes. El increíble manejo gestual de las intérpretes nos traslada de un lugar a otro, les ayudarán también los elementos de la iluminación y la escenografía. Recreando un vagón de tren, una habitación, un gran salón de baile lleno de gente, etcétera. El lenguaje escénico parecerá como si estuviese dentro de los poemas de Marina. Sucede todo de un modo ordenado y limpio. Irina Kouberskaya compone de forma majestuosa imágenes poéticas.

Rocío Osuna nos muestra una Marina Ivánovna ambiciosa y férrea, nos trasmite sus emociones más sinceras desde el comienzo. El patio de butacas se vuelve un fiel amigo a quien Marina cuenta en sus monólogos sus profundas reflexiones acerca del amor, su trabajo como poeta, sus desilusiones. Por otra parte, Catarina de Azacárate, que interpreta a Sofía Parnok, muestra a una mujer con seguridad y sensatez. La contemplamos fumando con una elegancia suprema, su figura encandila por sí misma. La energía de ambas se complementa imponente en el escenario, mientras que la de Marina se da más en «staccato», la de Sofía es más curvilínea, más maleable.

En las escenas en las que no se encuentran ambas suceden monólogos en los que abordan otras preocupaciones. Es el caso del personaje de Marina, donde nos expone sus complejos en la maternidad, de su trabajo como poeta. Sin embargo, bajo mi punto de vista, estas distintas problemáticas que contienen los personajes permanecen en un segundo lugar, mientras que su romance actúa como protagonista. Quedándose al inicio de abordar otras cuestiones.

Amiga lleva representándose desde el 2017, incluyéndose en la programación de varios festivales. Al espectáculo no le falta detalle de las anécdotas de la vida de Marina Tsvietáieva. Sabemos que sentía una inmensa culpabilidad por la muerte de su hija, donde lo relata en una carta de 1920 que escribe a sus amigos. En la escena se refleja su preocupación por una enfermedad que padece su hija Alia durante el viaje “de novias” que tienen las dos protagonistas. La secuencia donde se reencuentra con ella será de forma simbólica: su hija estará sentada en la silla, escuchándola. Nos recuerda a un texto que la poeta tiene en prosa, en el que recrea una conversación con ella. Aparece en el libro Un espíritu prisionero de la editorial Galaxia Gutemberg

La escenografía, construida por Eduardo Pérez de Carrera, Matilde Juárez junto con la autora, está compuesta por varios paneles de espejos y dos sillas. Me resulta curioso que las cristaleras no reflejan, sino que están tintadas de alguna forma que hacen que la imagen se disperse. El público se muestra observador de lo que acontece en el lado del espejo que sitúa el escenario. El sitio donde ellas viven su pasión y es, a la vez, el lugar que les pertenece. ¿Qué podrá ocurrir en el otro lado? Dentro de la obra de Marina Tsvietáieva aparece un tema frecuente, este es el de la naturaleza. En la pieza de Irina Kouberskaya está presente: sucede una lluvia en forma de proyecciones, la noche, el día y pájaros simulados con unos abanicos que se agitan por las actrices. El vestuario también responde a una coherencia junto con el espectáculo. Las protagonistas están vestidas de la misma manera, un vestido blanco, de poco vuelo, y con algunos flecos que pueden coincidir con esta idea de la naturaleza. También unos botines blancos con algo de tacón. El maquillaje, además de corregir la iluminación, enfatiza rasgos y ayuda a la construcción del personaje. La caracterización se muestra sencilla y clásica, apoyando lo natural y a la vez virtuoso de la puesta en escena. Por último, la música es un elemento imprescindible en este montaje, ya que sería imposible completar la atmósfera sin ella. Las canciones populares de comienzo del siglo XX de Rusia que escuchamos nos describen el momento histórico en el que suceden los hechos que recorren la escena.

La sala del Teatro Tribueñe pudo disfrutar durante noventa minutos de un teatro poético en el que contemplaba un amor entre dos poetas que estaban destinadas a perecer. No de acuerdo con ello, nos muestran el disfrute de los momentos que ocurren en el presente. Y que son los que en forma de verso o teatro perdurarán en el tiempo.

Tragycom, “Pasiones que desbordan vida”, Tragycomy [6/10]

Ángel Silvelo, “La poesía como materia prima del corazón”, Fragmentos [9/10]

José-Miguel Vila, “Mujer junto a mujer”, Diario Crítico [8/10]

Javier Velasco Oliaga, “la amistad desde el punto de vista de la poesía”, Todo Literatura [9/10]

Julia Sáez-Angulo, “teatro en marcha con la obra “Amiga” sobre la poetisa rusa Marina Tsvetaeva en el Teatro Tribueñe”, La Mirada Actual [9/10]

 

«El lenguaje escénico parecerá como si estuviese dentro de los poemas de Marina. Sucede todo de un modo ordenado y limpio. Irina Kouberskaya compone de forma majestuosa imágenes poéticas.»

Andrea Hurtado

UCM

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