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Título: Alarde de tonadilla

Idioma: Español

Sinopsis: Alarde de tonadilla es un homenaje a la canción popular española, tanto desde el punto de vista cronológico como geográfico, en el que se aúna con maestría el teatro con la canción, la música y el baile. Ahonda en las raíces españolas desde el respeto y la pasión, resultando un espectáculo único y emocionante de principio a fin.

Autoría: Hugo Pérez de la Pica

Dramaturgia: Hugo Pérez de la Pica

Dirección: Hugo Pérez de la Pica

Ayudante de dirección: Antonio Sosa

Producción: Tribueñe S.L.

Asistente de producción: Eloísa López

Compañía: Teatro Tribueñe

Reparto: Candelaria de la Serena / Raquel Valencia  / Helena Amado / Badia Albayati / Alberto Arcos / Ana Peiró / José Luis Sanz

Escenografía: Santiago Martínez Peral

Diseño de iluminación: Hugo Pérez de la Pica / Miguel Pérez-Muñoz

Videoescena: Hugo Pérez de la Pica

Vestuario: Hugo Pérez de la Pica

Realización de vestuario: Milagros Sánchez / Concha Morillas / Carmen Rodríguez de la Pica / Carmen Bravo

Dirección musical: Mikhail Studynov

Coreografía: Juan Mata / Raquel Valencia / Alberto Arcos / Hugo Pérez de la Pica

Pianistas: Mikhail Studyonov / Tatiana Studyonova

Diseño gráfico: Paula Sánchez

Vídeo promocional: https://www.youtube.com/watch?v=tsXLzXuM0zk

Fecha del estreno: 2 de octubre de 2016

Teatro: Tribueñe

Duración: 2 horas

Festivales: I Festival Internacional de Teatro y Danza (del 30 de septiembre al 29 de octubre de 2017, Teatro Tribueñe)

Premios: Primer Premio XIX Certamen Nacional de Teatro Garnacha de Rioja 2016 al mejor montaje escénico. Segundo Premio del XIX Certamen Nacional de Teatro Garnacha de Rioja 2016 a mejor espectáculo. Nominada a los premios Max 2017.

Web oficial del espectáculo: http://teatrotribuene.com/obras/alarde-de-tonadilla/

 

Alarde de tonadilla es un espectáculo en mayúsculas, un canto a las raíces melódicas españolas, una reivindicación de nuestra cultura musical, una clase magistral en toda regla por parte del apasionado y, a su vez riguroso, Hugo Pérez de la Pica. En él se hace un recorrido por el folclore español desde una perspectiva cronológica con canciones que van del zéjel andalusí hasta la copla, pasando por piezas de zarzuela, pasodoble, canción sefardí, fandango, bulería o seguidilla. Viajamos con ellas a diversas zonas de España, como Madrid, Castilla, Galicia, Asturias, Valencia, Cataluña o Andalucía, para empaparnos de una amplia variedad musical en la que la diversidad de ritmos y géneros forma una identidad admirablemente rica y digna de homenajear.

Las voces que interpretan, y en muchos casos bailan, las diferentes ‘tonadillas’ son cinco femeninas y una masculina; entre ellas destacan tres protagonistas que cantan en solitario, y en especial la de la joven Candelaria de la Serena, quien con una presencia asombrosa en escena deja momentos impecables, como, por ejemplo, el de su interpretación de Suspiros de España o Capote de grana y oro. La presencia masculina es la del bailarín Alberto Arcos, que da un toque muy particular al espectáculo, convirtiéndose cómica y magistralmente en personaje femenino en alguna de las piezas. El elemento fundamental de engarce entre canciones es tarea de José Luis Sanz, quien da voz a poemas escritos por Pérez de la Pica para el espectáculo. La música en directo está acompañada en prácticamente todo el montaje por una pianista excepcional, que ayuda también a crear ese ambiente íntimo y único en el que el público queda totalmente atrapado. Un público, por cierto, que estuvo entregado durante las dos horas de espectáculo, aplaudiendo con admiración y ahínco la perfección de cada una de las interpretaciones al término de cada una de ellas.

La elección de las canciones es caprichosa y personal, pero, a mi modo de ver, muy acertada. En palabras de su director, es un “repertorio escogido por el valor estético y sentimental” y, sin lugar a dudas, el resultado es una maravilla que emociona en cada una de sus ejecuciones. En este sentido, uno de los momentos más especiales tiene lugar en el ecuador del espectáculo, cuando la desgarradora y preciosa voz de Helena Amado interpreta la saeta A la Esperanza Macarena frente a una Candelaria de la Serena que en este caso hace de Virgen como si de una talla de Semana Santa se tratara, creando durante toda la pieza una conmoción muy profunda en los espectadores.

Uno de los grandes logros del montaje es la caracterización de los actores. Su vestuario, peinado y adornos es impresionante, variado y muy adecuado. Aportan un colorido y una marca de realidad que nos transportan sin ninguna duda a esos salones y cafés de los años veinte en los que se divertían y emocionaban personajes de la talla de Valle Inclán, Lorca o Unamuno. La escenografía es sencilla pero igualmente exquisita, y tiene la capacidad de hacer muy grande el pequeño escenario de Tribueñe, pues está muy a la altura de esos trajes regionales que llenan de lunares, volantes y cromatismo nuestros ojos con la compañía también de castañuelas, panderos y panderetas.

Es una función que, pese a su variedad y dificultad, es muy ágil en las transiciones de unas varietés que se van sucediendo con una trabazón y una naturalidad admirables, elemento que permite que el espectador sienta un pellizco en el alma al escuchar esas canciones que hablan de temas tan universales como el amor, el dolor, la muerte, la religiosidad, lo popular o la reivindicación de lo femenino. Todo ello se desarrolla, además, con la dosis exacta de dramatismo, comicidad y emoción. Una emoción que permanece hasta la coda del espectáculo, en que se hace un homenaje a las grandes figuras de la copla mostrando imágenes de muchas de ellas proyectadas sobre el fondo del escenario.

Estamos, en suma, ante un montaje que supera las altas expectativas que el público tiene cuando va a verla empujado por las excelentes críticas recibidas desde su estreno, hace ya más de un año. Y estamos, asimismo, ante un acto de valentía, y de rebeldía a su vez, de un joven director que apuesta por lo idiosincrásico, por nuestras raíces, por ir a contracorriente en una sociedad que ha perdido el horizonte en la reivindicación de lo que es verdaderamente importante, y que no tiene otro nombre que el de la cultura, sin prejuicios y en su mayor esplendor. Sin ninguna duda, Alarde de tonadilla es parte de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que deberíamos ser siempre.

Olé y olé ante tan alarde de talento.

Esperanza Rivera Salmerón, UVa

Javier Villán, “Esencia de la copla. Sorprendente, brillante y a todo riesgo. […] una dimensión, acaso la más genuina de la copla pero aderezada de cierto aire barroco de españolidad.”, El Mundo

Javier Vallejo,“Al verde limón, con chorrito de sifón”,  El País

Antonio Hernández Nieto, “Alarde de tonadilla, el regalo del teatro musical español”, Huffingtonpost

Aldo Ruiz, “El genial Hugo Pérez de la Pica nos brinda un espectacular Alarde de tonadilla”, El teatrero

PJL Domínguez, “No se parece a nada. Estupefacción. Es el sentimiento que invade a quien ve por primera vez una creación de Hugo Pérez de la Pica”,Guía del Ocio

Miguel Pérez Valiente, “Crónica de Alarde de tonadilla de Hugo Pérez de la Pica”, Glosas Teatrales

Horacio Otheguy Riveira, “Alarde de tonadilla, un homenaje de alta escuela”, Culturamas

“Alarde de Tonadilla”,Tragycom

Estrella Savirón, “Alarde de tonadilla es un homenaje a la copla española…”, A golpe de efecto

Alberto Morate, “Alarde de tonadilla, recuerdos musicales”, BlogEntradas.com

Ignacio Vleming, “Alarde de tonadilla”, Bloggin Madrid

José-Miguel Vila,“Alarde de tonadilla: emocionante, apasionante y arrebatador espectáculo de teatro español” Ociocrítico.com

Irène Sadowka,“La música y la canción popular declinadas en géneros y formas distintos…” Artezblai 

Juan Ignacio Vecino,“El Teatro Tribueñe de Madrid presenta Alarde de tonadilla”, PatrimonioActual.com

Miguel Gabaldón, “Alarde de tonadilla, o un viaje en el tiempo a ritmo de copla”,notodo.com

María Robert,“Cruzada contra el olvido de la canción popular española”, ElPaís.com

Cristina Valderrama, “La copla que nace del alma”, LaRioja.com 

“Me encanta la palabra alarde…”,elblogdemistertal

Juan Pablo Manzano Gálvez, “La función es un homenaje a la tonadilla…”, shangay.com,

 

Es una función que, pese a su variedad y dificultad, es muy ágil en las transiciones de unas varietés que se van sucediendo con una trabazón y una naturalidad admirables, elemento que permite que el espectador sienta un pellizco en el alma al escuchar esas canciones que hablan de temas tan universales como el amor, el dolor, la muerte, la religiosidad, lo popular o la reivindicación de lo femenino.

Esperanza Rivera Salmerón

UVa

Alarde de tonadilla es una parada imprescindible para los amantes del género, y para los desconocedores, un auténtico descubrimiento.

Estrella Savirón

A Golpe de efecto

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