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Sinopsis: “Ahora que no somos demasiado viejos todavía es un solo hecho de danza y escritura sobre mi situación actual. Sobre Madrid, la gente que tengo alrededor, sus deseos y expectativas, y sobre todos esos paraísos perdidos en los que una vez creímos y a los que todavía les seguimos bailando.” (Jesús Rubio Gamo, Cuarta Pared)

Autoría: Jesús Rubio Gamo

Dirección: Jesús Rubio Gamo

Ayudante de Dirección: Marta Alonso y Elena Córdoba

Producción: Jesús Rubio Gamo con el apoyo de DT Espacio Escénico, Centro Cultural Conde Duque y Comunidad de Madrid.

Reparto: Jesús Rubio Gamo

Vestuario: Naldi Fernandes

Música: Ryuichi Sakamoto

Fecha del Estreno: 28 de enero de 2021

Teatro: Sala Cuarta Pared

Duración: 55min

Género: Danza contemporánea

Premios: Pieza seleccionada para la Plataforma europea de Danza Contemporánea Aerowaves 2018. Candidato a los Premios Max 2017 en la categoría de Mejor Autoría Revelación.

LANZAMIENTOS

Javier Ramírez Serrano – Instituto del Teatro de Madrid

Jesús Rubio Gamo no ha ocultado nunca las motivaciones de su solo Ahora que no somos demasiado viejos todavía. Encerrado en un pequeño apartamento en plena crisis económica, sin trabajo y con las motivaciones bajo mínimos tomó la decisión de relanzar su actividad coreográfica desde las vísceras. Así dejó salir sus deseos, sus inquietudes, sus miedos y hacerlo sin prejuicios, permitiéndose el lujo de no juzgarse ni censurar las influencias que motivaban aquel brote creativo. La primera de estas motivaciones se encuentra en la música. En aquel momento dos piezas inspiraron dos coreografías distintas: por un lado el dúo Bolero compuesto bajo los ritmos del Bolero de Ravel (que acabaría evolucionando años después en su fascinante Gran Bolero, Premio Max 2020), por otro, la pieza que nos atañe, inspirada en los compases de una composición de Ryuichi Sakamoto. En ambas, la música es un elemento vertebrador, una corriente que empuja el movimiento. La segunda motivación parte del movimiento desnudo. Es la búsqueda de una danza despojada de complementos, donde el gesto de sentido por sí mismo a la coreografía. Esto último es además un acierto mayúsculo para un bailarín como Jesús Rubio cuya expresividad corporal goza de una personalidad muy marcada. Junto a estos dos elementos aparece un tercero, el uso de la voz. La palabra y el jadeo, el canto y el grito se articulan sin tapujos en sus últimas creaciones y especialmente en Ahora que no somos demasiado viejos todavía, donde la palabra y el cuerpo se dan la mano en un ejercicio de comunicación desgarrador.

 

La obra, al compás de la música de Sakamoto, se divide en dos partes claramente diferenciadas. Una primera donde el cuerpo es el completo protagonista y una segunda donde irrumpe la palabra y el único elemento escenográfico de la obra (además de la luz), los papeles del discurso que van depositándose sobre el escenario vacío. Esta estructura fragmentada no resulta un inconveniente en una obra que invita al espectador a encontrar los nexos entre el gesto y la palabra, entre el cuerpo y la voz. Jesús Rubio articula sus movimientos como lanzamientos durante toda la primera parte. Desde el cuerpo en reposo clavado en el centro del escenario va lanzando movimientos que, una vez ejecutados, le devuelven al punto inicial. Podrían entenderse como gritos que se apagan o latigazos que rompen la quietud. A través de la repetición, con frases corporales cortas o largas, la pieza juega constantemente con el movimiento y la ausencia del mismo. En la segunda parte, la pieza explora de alguna forma este mismo planteamiento entre el silencio y la palabra. Cada intervención juega con el agotamiento, con la falta de aire. Se lanzan las palabras hasta que no es posible pronunciar ninguna más.

 

Desde el silencio y la quietud hacia la palabra y el movimiento, Jesús Rubio expone las inquietudes de su generación, habla de las dificultades para dar sentido a los días, se pierde en los rincones de una ciudad deprimida sepultada bajo un tiempo dilatado. En sus reflexiones hay desasosiego pero también liberación. El texto y el movimiento conforman una especie de catarsis escénica donde no falta el sentido del humor. Una pieza escénica total donde la anécdota se constituye como un elemento de comunicación universal y el gesto un puente hacia la emoción. Ahora que no somos demasiado viejos todavía es una invitación a la empatía concebida como el lanzamiento de aquella flecha olímpica en 1992 bajo los compases de Ryuichi Sakamoto.

María José Nogueira, “La Compañía Jesús Rubio y dos propuestas sobre el tiempo”, Butaca2 [5/10]

Susana Inés Pérez, “Murmullos del cuerpo”, En platea [9/10]

Erian Peña Pupo, “Qué hacer ahora, Jesús Rubio, que no somos demasiado viejos todavía”, Baibrama [6/10]

Antonio Hernández Nieto, “Ahora que no somos demasiado viejos todavía”, Sul Ponticello [8/10]

Adolfo Simón, “Ahora que no somos demasiado viejos todavía en Cuarta Pared. Una pieza de Jesús Rubio Gamo”, Que revienten los artistas [9/10]

Entrevista:

Alfredo Miralles, “At work: Jesús Rubio Gamo”, Springback Magazine

 

 

 

“Desde el silencio y la quietud hacia la palabra y el movimiento, Jesús Rubio expone las inquietudes de su generación, habla de las dificultades para dar sentido a los días, se pierde en los rincones de una ciudad deprimida sepultada bajo un tiempo dilatado. En sus reflexiones hay desasosiego pero también liberación. El texto y el movimiento conforman una especie de catarsis escénica donde no falta el sentido del humor.

Javier Ramírez

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