1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando...

Sinopsis: Sale a la luz la Teoría de las Antípodas, que defiende que todos los ciudadanos tenemos, en la geolocalización contraria a la nuestra, a otra persona cuya conducta influye en nosotros, y viceversa. Si una antípoda toma una decisión con verdadera implicación, la otra, en otro punto, verá condicionadas sus acciones y responderá positiva o negativamente, dependiendo de su opuesto en el mundo. Este fenómeno de masas no ha sido demostrado científicamente, pero gran parte de la población se ha lanzado en la búsqueda de su antípoda. Esto provoca el encuentro entre Ian y Red, ya que supuestamente, al tomar uno la decisión de salir en su busca, el otro se vería arrastrado a hacerlo. Para ser totalmente dueño de los propios actos dentro de la Teoría de las Antípodas caben dos opciones: o uno se doblega a la voluntad del otro (toma las decisiones que el otro quiere), o uno debe desaparecer para que el otro pueda elegir libremente.

Dirección: Eva Mir

Reparto: Alejo Moreno y Carlos del Olmo Piera

Escenografía: Lucía Moreno

Iluminación: Lucía Moreno

Fecha del Estreno: 3 de julio de 2017

Teatro: Nave 73

Duración: 80 minutos

Género: Drama

Web Oficial: Antípodas

La “Teoría de las Antípodas” sostiene que todos tenemos en la geolocalización opuesta a la nuestra a otra persona cuya conducta influye en nosotros. La historia de Ian y Red se articula en base a esta distópica noción que aboca al hombre a no ser responsable de sus actos y al mismo tiempo tener que pagar las consecuencias de los actos de otro. Desde este punto de vista, cualquiera podría eximirse de la culpa y la conciencia, alegando ser la víctima de las acciones de su contrario. El problema surge de la imposibilidad de excusarse en la idea de ser siempre la víctima, puesto que todo comportamiento -también este- tendrá su consecuencia en la otra persona.  El miedo a errar es, sin duda, tan connatural al hombre como universal y es por ello por lo que resulta tan interesante la idea de la teoría de las antípodas.

Sin embargo, pese a lo atractivo de la propuesta, la obra finalmente no resultaba del todo acertada. El texto se quedaba en la superficie de un tema del que podría haberse extraído un dilema moral mucho más amplio, más abarcador y más provocador. Tal vez plantearlo desde una perspectiva más sugerida y no tan explícita, dejando al espectador con más preguntas que respuestas y no resultando tan obvio en el planteamiento del dilema.

Asimismo, la escenografía, pese a su espectacularidad, resultaba poco práctica para la escena, dado que los actores acababan desarrollando la obra como si estuviesen en un escenario vacío, moviéndose más en espacios recreados que en el enorme montículo urbano que presidía el escenario. Esto no es del todo negativo, puesto que se logra generar un juego dramático interesante, pero acaba echando por tierra o bien la propuesta escenográfica -que tan acertada habría sido de haber sido bien utilizada-, o bien la dirección escénica.

En cuanto a la música en directo, podría decirse que esta sea tal vez una de las cuestiones más acertadas para la obra, sobre todo por la interacción del personaje con la banda, que se agradece cuando está bien ejecutada.

Pese a todo, no era un mal montaje, ya que los aciertos se compensaban con los errores y la balanza quedaba finalmente equilibrada.

 

José Ramón Sánchez-Pujante y Fernández, ITEM

.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Logo